Cualquier negocio, incluido un restaurante, puede pasar  situaciones complicadas. En esos casos, algunas señales de alarma te ayudan a detectar los problemas. Explicamos 5 señales de aviso para prestar más atención al personal de un restaurante.

1. Cuando el equipo trabaja con mala actitud

Un indicador fiable es la actitud y el nivel de proactividad del equipo de trabajo.

Cuando se denota una falta de ganas del personal del restaurante, hay que empezar a preguntarse si el clima laboral es el adecuado.

En un negocio en el que el trato humano es tan importante, el buen clima laboral es fundamental para la productividad del local y para ofrecer un buen servicio a los clientes.

Existen varios factores que influyen en el clima laboral, como el entorno de trabajo, una dirección eficaz, la formación y promoción de los empleados, el reconocimiento, el trabajo en equipo o la conciliación personal.

Un seguimiento de estos detalles para detectar cualquier señal de alerta, puede marcar la diferencia entre un equipo implicado o no.

2. Cuando el dueño suple el trabajo del personal del restaurante

Otra de las señales de alarma se plantea cuando el dueño o gerente del restaurante desempeña el trabajo de los camareros o del personal bien:

  • Porque el negocio no aporta suficientes ingresos para pagar el personal y el dueño no tiene más remedio que desempeñar esta función.
  • Puede ser también debido la persona que dirige no está preparado para delegar funciones al resto de su equipo.
  • Porque no se realiza una previsión adecuada de las necesidades de personal.

3. Excesiva rotación de personal

La excesiva rotación de personal de un restaurante tiene un impacto negativo en el negocio.

  • En primer lugar, porque el personal nuevo requiere formación y una curva de aprendizaje natural hasta que alcance el nivel de conocimiento y eficiencia de un profesional con experiencia. Y eso puede hacer que se resienta la calidad del servicio.
  • Por otra parte, se está transmitiendo un mensaje negativo a los clientes.
  • Por último, será más difícil ofrecer ese servicio personal del camarero que conoce a los clientes y que estos aprecian.

4. Cuando baja el índice de productividad

El objetivo del índice de productividad es medir la eficiencia con la que empleamos nuestros recursos de personal en la actividad de nuestro negocio.

En este sentido, existen diversos métodos para medir la productividad de los empleados en un restaurante.

La más común es la relación entre las ventas (facturación) y el coste del personal en un periodo concreto, en un servicio o incluso por franjas horarias.

Sin embargo, en ocasiones, este indicador se ve afectado por factores como la formación, la motivación, o una planificación inadecuada.

Un resultado muy alejado de nuestro objetivo mostrará que nuestro servicio está sobredimensionado o infradimensionado para cubrir la demanda real que tenemos.

5. Cuando el restaurante modifica sus horarios y abre menos tiempo

Es una medida frecuente que adoptan algunos locales de forma circunstancial. Antes de echar el cierre, si no cubren gastos suficientes para su continuidad, reducen su horario de apertura o abren menos días.

¿Has detectado alguna de estas señales de alarma en tu restaurante? Ahora es el momento de empezar a gestionar de forma automatizada todos los aspectos relacionados con tu plantilla y que tu local funcione como un reloj.

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