Trabajar en hostelería a veces puede ser retador. Sin embargo, cuando las cosas marchan y los gestores tienen tiempo de dedicarse en cuerpo y alma a clientes y empleados, trabajar se convierte prácticamente en un hobby. Veamos las razones por las que nos gusta este trabajo a los que nos dedicamos o nos hemos dedicado a él.

Un restaurante es un espacio en el que todas sus áreas deben funcionar como una especie de reloj de precisión; un reloj que si se para, ya no marcha con normalidad. Y es que los restaurantes requieren de una buena gestión y del trabajo en equipo para ir viento en popa, y cuando esto ocurre,  el personal se siente realizado.

Un restaurante bien organizado podrá ser un espacio en el que sus empleados se desarrollen, tengan oportunidad de crecer, compartan momentos con los clientes… Veamos qué es lo que más nos gusta de trabajar en hostelería.

7 tips por los que amamos trabajar en un restaurante

1. Porque nos encanta la gente y ver contentos a los clientes

Comencemos en primer lugar con una de las frases de Aristóteles donde se reconoce al personal de hostelería como que “es o debe ser un ser social por naturaleza”.

A las personas que encuentran que su pasión es trabajar en un restaurante, generalmente les encanta trabajar con personas, ya sea con su equipo, o atendiendo a los clientes.

Se empatiza a diario con el huésped y con los compañeros, y nos llena de satisfacción ver a un cliente satisfecho.

2. Porque se siente el disfrute  

El restaurante es un lugar de ocio por antonomasia. La gente suele ir a uno en su tiempo libre y de disfrute para pasar un buen rato y comer bien.

Esto hace que el ambiente de los restaurantes sea especialmente agradable y se respire alegría.

3. Es una oportunidad para aprender a trabajar en equipo

En horas punta se suele trabajar al límite, pero tener todo controlado es lo que hace que los clientes y que las personas en un restaurante ni se den cuenta de este ritmo. Todo encaja como un guante.

Desde luego que el restaurante es una cantera maravillosa para aprender a trabajar en equipo.

4. Porque disfrutamos con la comida

Sería raro ver algún profesional de la restauración al que no le guste la comida.

Formamos parte de la gastronomía, sentimos pasión por los productos y además podemos elaborar creaciones únicas y ver cómo la gente disfruta al mismo tiempo. ¿Qué más podemos pedir?

5. Porque somos un poco antropólogos.

Nos encanta conocer gente muy diferente y entender cómo son tipos muy distintos de personas en un restaurante…

A veces nos toca desempeñar la función de psicólogo con nuestros clientes.

6. Porque aprendemos idiomas.

En grandes ciudades como Madrid o Barcelona, trabajar en un restaurante significa estar en continuo contacto con clientes de todo el mundo, que nos brindarán la oportunidad de aprender y perfeccionar idiomas.

7. Porque soñamos con montar nuestro propio negocio de restauración.

Si todavía no somos dueños de un negocio, es posible que fantaseemos con abrir uno propio en un futuro.

Un lugar único y nuestro en el que dar rienda suelta a lo que mejor sabemos hacer: hacer felices a las personas en un restaurante.

Para que todas estas razones puedan cumplirse, además de contar con la actitud e interés de todas las partes implicadas, es importante disponer de herramientas de gestión actuales que cubran todas las áreas de personal, de operaciones, finanzas, etc.

Cuando todo está cubierto, tanto gerentes como empleados del restaurante pueden dedicarse con pasión a su trabajo manteniendo siempre el nivel óptimo y constante de un buen servicio.