Damos un repaso a los principales retos en la implantación de proyectos de transformación digital en empresas de restauración, y sus factores organizacionales, culturales y tecnológicos. 

Estos son los puntos fuertes de la ponencia impartida por Carlos Gamallo, director de desarrollo de negocio de MAPAL Software, durante la última Hospitality Innovation Planet (HIP2018), el mayor foro de innovación, transformación y descubrimiento de nuevos modelos de negocio del sector Horeca.

La ‘Transformación Digital’ se ha convertido en una obsesión para cualquier negocio, y cómo no, también para el sector restauración. 

Es un hecho, y en HIP18 se ha podido palpar de cerca, que la digitalización del restaurante es tendencia y aventura incontables beneficios para quienes lo afrontan.

Implantar un software de restauración es fácil pero…

Hacer que este cambio en la gestión se asimile y que mejore resultados de negocio, necesita e implica todo un proceso de cambio.

En todo proceso de transformación digital en restauración es indispensable contar con el factor humano, sus dinámicas, motivaciones y situación coyuntural. 

 

La dilatada experiencia y trayectoria de Carlos Gamallo, tanto en grandes corporaciones como en pequeñas empresas, le ha ayudado a identificar tres potenciales trampas que se deben evitar, y 3 trucos para conseguirlo de forma eficaz y exitosa. 

3 trampas a evitar durante el proceso de transformación digital de un restaurante, y 3 trucos para conseguirlo

1.- La confusión tecnológica

Big Data, Machine Learning, Analítica Predictiva, etc., son grandes tendencias tecnológicas que generan mucho interés, incluso ruido, pero en sí mismas no son un fin.

Solo son herramientas para alcanzar nuestro objetivo, por lo que poner en marcha proyectos de transformación pensando exclusivamente en estas herramientas es la primera trampa.

2.- No plantear unos buenos objetivos

El primer paso en un plan de transformación es plantear claramente la meta a la que se quiere llegar. No plantear objetivos de negocio y que no sean compartidos con la organización –y eso incluye también a empleados e incluso proveedores- es la segunda trampa en la que no se debe caer.

El objetivo no es implantar un plan Big Data, sino, que el truco está, por ejemplo, en mejorar la productividad de los empleados, reducir tiempos de espera en el servicio o aumentar la valoración de nuestros clientes en determinados indicadores clave.

La misión de nuestros socios tecnológicos es proponer la mejor solución para esos retos.

Esos objetivos, tal y como dice nuestro director de desarrollo de negocio, deben enmarcarse en una estrategia de negocio global y ser compartidos por la organización, para validarlos y para planificar su aplicación de forma que evitemos posibles resistencias.

3.- Creer que son proyectos tecnológicos

Cuando en realidad son proyectos de transformación tecnológica. Es decir, no basta con adquirir la tecnología. Es necesario el impulso y la involucración decidida de la empresa para que tengan éxito.

En este sentido, es importante tener en cuenta los factores humanos, naturales en cualquier organización.

Colaborar estrechamente con otros departamentos para detectar tanto los perfiles más escépticos o negativos, resistentes al cambio, como aquellos entusiastas que pueden ejercer un papel de liderazgo en el proceso de transformación del establecimiento. Y, ¡ojo!, ese papel de liderazgo no siempre ha de corresponder con la jerarquía. Identificarlo, aprovecharlo y promoverlo, puede ser la clave para una buena implantación.

En definitiva, la experiencia constata que sólo son aceptados, sostenibles y rentables aquellos proyectos que suponen una mejora a partes iguales entre el rendimiento empresarial y la calidad de vida de sus trabajadores, proveedores y clientes.